martes, 4 de octubre de 2011

Tristezas apartadas, para no ser explicadas.

Preguntan como estoy y sonriendo les contesto, no tengo complejos, pienso en mis virtudes antes que en mis defectos, mi estado de ánimo dice que estoy perfecta, me he despertado con el pie derecho, lo que me invadía se fue el otro día, no pienso en el amor aunque esté enamorada. Esto sería lo que yo querría, que preguntaran por mí y con sonrisas contestar, esa es mi fantasía, levantarme de mi cama con ganas de comerme el día. Pero no, me despierto adormilada y mi boca se curva hacia abajo enseñando mi otro lado, siento tristeza cuando pienso en ti, no me como el día, el día me come a mí. 
Sobran explicaciones si faltan sonrisas, y sonrisas pocas si tú me faltas, hay veces que te quiero y otras te odio, preguntan como estoy, pero hoy no contesto. Comienza mi jornada entre compañeros, mi reloj marca las ocho de la mañana, estoy en cuerpo en clase pero mi alma no está, paso todos los días en clase pero en la mayoría prefiero no estar, no molestar, no enseñar mi pena, estoy libre pero siento las cadenas que me frenan y aceleran mi dolor, una cartuchera llena de colores pero ninguno llena de color mi vida, es irónico, me encuentro en una clase llena de gente y a veces me siento sola. Será que por eso sonrío, para evitar complicaciones, evitar preocupaciones, evitar explicaciones, evitar una lágrima al recordar emociones... No consigo una sonrisa, cuentan muchos y ya se han terminado, los chistes, prefiero sonreír a explicar porque estoy triste.

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