miércoles, 28 de septiembre de 2011

No le temo a la muerte, sino al olvido.

No hablo de sueños incompletos, ni de falsos amuletos, hablo de verdades, de realidades, maldades y todo tipo de comportamientos bipolares, tengo miedo y cuando lo tengo tiemblo, sensación de huir en este mismo momento, ahorcarme de una cuerda a tres metros del suelo, no habrá marcha atrás ni ningún consuelo, a través de mi ojos ver mi vida en un instante, les veo cerca pero se mantienen distantes, no le tengo miedo a la muerte, convertirme en un esqueleto inerte, estar a tu lado sin poder verte. Mi miedo? Donde está presente la muerte sin ser la causante de mis estragos, dejar de latir, estando en cuerpo sin alma, sin parpadeos, ni sonrisas que valgan, el cierre de mis ojos dictará el fin, espero que estén presentes y verles sonreír, escuchar aunque sea un lamento, mi miedo tenía relación con la muerte pero no es ella la que me quita el aliento, padecerla sin alguien que me eche de menos.

Pueden hacer desaparecer mi miedo derramando dos lágrimas rozando sus mejillas, una de tristeza, al saber que no volverán a escuchar mi voz y otra de alegría, recordando mi silueta y todos nuestros momentos, no me dediquen monumentos, me conformo con estar en vuestro pensamiento. No quiero imaginarme desplomándome al suelo y ver que nadie pierde la paciencia, ver desde ahí arriba que nadie nota mi ausencia...

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