He nacido con un animalillo en mi cabeza que me guía por el buen camino, me dice lo que debo de hacer, lo llamo conciencia, mira por mi bien, aunque no tiene un poder absoluto sobre mí, el me avisa antes de dar un paso, soy yo la que decide darlo, no importa las consecuencias, aunque el siempre mirará por mi bien, pero hay algo que puede con mi conciencia y que puede con la de todos ustedes. Quien de verdad nos impulsa a dar el paso son nuestros sentimientos y sí, me guio por mis sentimientos y así me va. Si, y ocurre muy a menudo, nunca me ha gustado enamorarme sin ser correspondida, es algo que el animalillo que está en mi cabeza no puede controlar, intenta detenerme, pero los sentimientos pueden con él. Volví a cruzar miradas, sonrisas sin motivos, balbuceos y temblores al hablar con él y en ese momento fue cuando supe que mi conciencia había sido derrotada por mis sentimientos.

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