Uno de los mayores deseos que se han escuchado fue volar, otro menos conocido fue la invisibilidad, mucha gente pensó que existía una manta que al llevarla puesta por encima te hacía ser invisible, ser inmune a la vista. Al conocerte pensé que si algún día apareciera en mi vida un genio que convirtiera mis deseos en realidad, rechazaría la opción de volar, porque desde que te conocí me elevas hasta las nubes, descartaría de igual motivo la invisibilidad, todo desde que te conocí. Desde el día en que mis ojos se toparon contigo y te convirtieron en perfecto, el día en el que me elevaste al cielo, el día que más pellizqué mi brazo para ver si era realidad...
Desde ese día tengo miedo a ser invisible, desde aquel día solo veo oscuridad, desde aquel día en mi vida apareció una fobia llamada invisibilidad, la padezco, aunque sé que no la merezco, no merezco tus desprecios, ni tus rechazos constantes, nunca supe llamar la atención, pero quiero llamar a la tuya aunque sea por un instante. Entre tu vista y mi rostro hay una barrera que impide la visibilidad, impide la claridad, exige la oscuridad, estoy enferma, para mí una crítica enfermedad, se llama invisibilidad. Mi colmo es ser invisible pero sin ser mi propia dueña, ser solo invisible para el chico de mis sueños. Llamo la atención de una manera increíble, aunque para tu atención yo soy invisible.

No hay comentarios:
Publicar un comentario