lunes, 10 de octubre de 2011

Blasfemo a Dios.

Que digan que todo lo que pasa es por Dios me parece gracioso, si no creo en Dios es porque no soy supersticiosa. Dicen que ha creado la tierra y que es un hombre, sabemos que no existe ¿entonces por qué coño escribimos su nombre en mayúscula? ¿Acaso crees que por no creer en Dios no tengo educación? Tener fe en algo que ni siquiera existe, no hago caso a la iglesia pero ella me insiste. Y si todos somos hermanos, dale todo el dinero del Vaticano a los pobres. Detrás de mi suerte y mis acciones sólo estoy yo, no hay Dios que me proteja cuando tengo frío, no hay Dios que detiene la bala después de que me dispare, no existe Dios que me pueda, ni Dios que me pare. Después de tantos años saqué esta conclusión. Nunca me ha defendido, nunca me sentí protegida, y aun menos querida, noches rezando se convirtió en tiempo perdido. Detrás de cada persona débil hay una persona que lo aplasta, teniendo en la iglesia a más de un pederasta. A vuestros diez mandamientos, mis diez pensamientos, diez razonamientos y a todos los diez se los llevo el viento, y con el tiempo, ustedes mismo sus juramentos prohibieron. Y cuantas veces grité al cielo, sin recibir respuestas, pregunté por ti, pero tú nunca contestaste. Creaste a las personas en tu imagen y semejanza, en esos momentos en tu mirada sólo habría venganza, cuando te di por perdido, yo ya me había encontrado, que sepas, que un monstruo es lo que has creado.
“Cuando una persona padece delirios se le llama locura. Cuando muchas personas padecen de un delirio, se le llama religión.”

Libertad.

Libertad, cuanta prohibición hay en esa palabra, ¿A que llamamos libertad? ¿A estar vivos? ¿A querer a una persona, sea del sexo que sea? ¿Libre expresión? Infravaloramos el término libertad, lo despreciamos, sabemos que la libertad está ahí, que la poseemos, somos personas libres, millones de personas libres, pedimos a gritos libertad, ¿Pero nosotros la ofrecemos?, ¿No somos nosotros los que dictamos leyes absurdas? Somos nosotros, las personas, las que ofrecemos más libertad a un hombre por ser hombre, que a una mujer por el simple hecho de ser mujer, que yo sepa, todos somos iguales, más altos, más bajos, más morenos, más rubios, y por el simple hecho de ser “diferentes” hay personas a las que privamos de libertad, no me lo explico, tanto que resaltamos esa palabra y que poco la respetamos, odiamos y castigamos a aquel que lleva un peinado diferente, una ropa diferente, exacto les parecerá extraño que introduzca eso en este tema, pero para mí eso es ser libre, no respetamos los gustos e ideologías de los demás, eso es prohibir, porque la mayoría esté en contra, prohibir a base de insultos y humillaciones. ¿Pero, saben qué? Ustedes son los que se prohíben a ustedes mismos, porque si tus gustos están contra el sistema, tú te enfrentas al sistema, y por no enfrentarte a él, te haces su amigo y haces que esta puta cadena de dictadores sigan gobernando mi país, se empieza discriminando el color de piel, unas zapatillas y acabamos prohibiéndolo, haciendo la vida lo más gris posible, y hoy la personalidad brilla por su ausencia. Me da igual que me llamen loca, porque para mí, la libertad es sentirse vivo, lo que hacen ustedes es existir, querer a una persona más allá de cualquier estereotipo, libertad de decir lo que sea en el momento que sea, libre para hacer, escribir y pensar. Libertad, deben pararse a pensar, y aprender a que son libres y pueden disfrutar de su libertad, porque no existe nada, nada en este mundo que nos separe de nuestra libertad, porque las piedras en el camino o los muros, son simples metáforas, y nada es imposible, nada es imposible si se le pone esfuerzo y ganas, yo he escapado de esta falsa libertad, he escapado de esta cárcel y desde la verdadera libertad les digo que no habrá una piedra por grande que sea que evite que llegue a la cima que persigo, porque yo soy libre, porque soy yo quien escribe, porque no tengo miedo a arrepentirme, porque para mí, eso ser libre.
Desobedecer, es el comienzo de la libertad, el principio de la razón.

En busca de mis sueños...

Hay veces que es necesario luchar hasta conseguir tus sueños, hay veces que es preferible rendirse, tirar la toalla, abandonar, sabiendo que nadie apuesta por ti, sabiendo que tu contrincante es superior a ti, sabiendo que tus últimos esfuerzos han sido en vano, sabiendo que hay una mínima posibilidad, te analizas por dentro y te ves incapaz de seguir, la mínima posibilidad se ha convertido en total imposibilidad. Siempre me han enseñado que nunca debo rendirme siempre que haya una posibilidad por mínima que sea y en este momento en el que flaqueo esa frase retumba en mi mente y me ha dado la suficiente fuerza como para seguir adelante, seguiré intentando cumplir todos mis deseos, seguiré detrás de mis sueños, corriendo tras ellos, hasta abrazarlos y darle por fin un sentido a esta vida, en ese instante descubriré la verdadera felicidad. Y en ese momento quise dar la partida por perdida, en el que di mi vida por perdida, admitir que he llegado tarde, admitir que mis sueños han zarpado, pocos hombres y mujeres hubieran seguido intentándolo que solo una ilusa hubiera seguido corriendo tras ellos, lo cierto es que siempre he sido una ilusa.

Ellos son más rápido que yo.

martes, 4 de octubre de 2011

Tristezas apartadas, para no ser explicadas.

Preguntan como estoy y sonriendo les contesto, no tengo complejos, pienso en mis virtudes antes que en mis defectos, mi estado de ánimo dice que estoy perfecta, me he despertado con el pie derecho, lo que me invadía se fue el otro día, no pienso en el amor aunque esté enamorada. Esto sería lo que yo querría, que preguntaran por mí y con sonrisas contestar, esa es mi fantasía, levantarme de mi cama con ganas de comerme el día. Pero no, me despierto adormilada y mi boca se curva hacia abajo enseñando mi otro lado, siento tristeza cuando pienso en ti, no me como el día, el día me come a mí. 
Sobran explicaciones si faltan sonrisas, y sonrisas pocas si tú me faltas, hay veces que te quiero y otras te odio, preguntan como estoy, pero hoy no contesto. Comienza mi jornada entre compañeros, mi reloj marca las ocho de la mañana, estoy en cuerpo en clase pero mi alma no está, paso todos los días en clase pero en la mayoría prefiero no estar, no molestar, no enseñar mi pena, estoy libre pero siento las cadenas que me frenan y aceleran mi dolor, una cartuchera llena de colores pero ninguno llena de color mi vida, es irónico, me encuentro en una clase llena de gente y a veces me siento sola. Será que por eso sonrío, para evitar complicaciones, evitar preocupaciones, evitar explicaciones, evitar una lágrima al recordar emociones... No consigo una sonrisa, cuentan muchos y ya se han terminado, los chistes, prefiero sonreír a explicar porque estoy triste.